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ENTRELÍNEAS |
Alicia González Sterling (Bookbank), agente literario.
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Alicia González Sterling dirige desde 1996 la agencia literaria Bookbank, cuyo ámbito de actuación se enfoca hacia la representación de escritores españoles y extranjeros, tanto en España como en todo el mundo. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, lleva dedicados más de veinte años a su profesión de agente literario. Cuenta en la actualidad con una nómina de cincuenta y cinco escritores, cuyas obras se enmarcan en diferentes géneros.
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En el proceso de creación del libro participan, además del escritor, obviamente, varias personas, entre ellas el agente literario. Para quien no las conozca, ¿puedes decirnos cuáles son las funciones determinadas que cumple? Las funciones de los agentes, como las de todas las figuras que actúan en el proceso de un libro, están cambiando. Hasta ahora nos ocupábamos de la carrera de un autor buscando la editorial más idónea para su obra, redactando contratos y gestionando liquidaciones y pagos. Ahora también estamos adentrándonos en la labor de comunicación y promoción, a través de redes sociales, e incluso en la publicación de ediciones electrónicas de descatalogados o inéditos que no puede absorber el editor tradicional de papel a través de colecciones que llevamos nosotros en editoriales electrónicas. Los escritores se suelen quejar de lo dificultoso que es poder llegar a un agente literario. ¿Es cierto? ¿Son muchos los llamados y pocos los elegidos? Es que son muchos los que llaman y solo podemos elegir a unos cuantos. Es justamente esa labor de selección lo que es la base de nuestro trabajo. Cuáles son esos criterios que hacen que un agente se fije en un escritor? Lo primero es la calidad. Un libro, aunque tenga una orientación comercial, debe de estar bien escrito y bien planteada y solucionada su trama. Esto es lo principal, aunque a veces también priman otros criterios, como la oportunidad. ¿Cómo es, a diario, la actividad profesional de un agente como tú? Pues es una actividad frenética ya que hay que estar a muchos frentes. Contacto con las editoriales para vender nuestros libros, trabajo administrativo de contratos, liquidaciones y pagos y atención a nuestros representados. Aproximadamente, ¿cuántos libros, aún sin editar, puedes leerte al mes? Depende mucho de cuánto tiempo libre tenga, porque la lectura la dejo para los ratos libres (lo cual quiere decir que apenas tengo ratos libres propios). Recibo entre 5 y 10 propuestas diarias, de las que escojo unas 10 a la semana, pero la lectura se dilata enormemente porque no tengo tiempo para leerme toda esa cantidad. Estoy tardando entre 6 y 12 meses en contestar. Los agentes literarios, al igual que los escritores, os especializáis en géneros ¿o hay agentes “pret a porter”, todo terreno? Hay agentes especializados, aunque todos tendemos a ser más todo terreno. También es una cuestión de afinidades. Yo hay géneros que es muy difícil que represente porque no me gustan especialmente. En relación con el libro digital, ¿crees que los autores están suficientemente protegidos frente a la piratería que se puede derivar de este medio? Nadie está protegido de la piratería y menos en este país. Sin embargo, creo que desde la industria debemos ofrecer la disponibilidad de los libros al lector, con precios baratos, y al mismo tiempo concienciar de que es necesario pagar por las descargas. Por otro lado, aunque no se publiquen los libros en digital, se pueden piratear igual. De hecho existen muchos libros que no han sido publicados en digital, pero que existen versiones electrónicas en webs de descarga gratis. Son estas webs contra las que hay que luchar, no contra los lectores. Por último, ¿qué elementos destacarías en una obra literaria que signifiquen la posibilidad de que pueda ser publicada? Para mí es muy importante el principio y el final. No es que no me interese la trama, pero aunque el resto del libro sea muy bueno, si tiene un principio malo que aburre al lector, no va a tener ninguna posibilidad.
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A la hora de seleccionar una obra o a un escritor, actualmente cunde la idea de que se está abandonando la calidad en aras de lo comercial. Bajo tu punto de vista, ¿es esto cierto? Pues la verdad es que sí, pero es que las editoriales son cada vez más comerciales. Ahora con el mundo digital se podrá publicar atendiendo más a razones literarias. Umberto Eco dijo una vez que después de escribir El nombre de la rosa, vendería todo lo que se publicara. Luego publicó y vendió, efectivamente, El péndulo de Foucault, que era infumable, según la opinión de una mayoría. ¿Se cumple en el mundo literario el “cría fama y échate a dormir”? No necesariamente y especialmente, no con solo un libro que haya vendido bien. Precisamente, es muy común el caso del escritor que vende mucho un libro y luego cada vez vende menos. Aunque conocemos tu receptividad e impulso del libro electrónico, ¿qué opinión te merece éste con respecto a las facilidades que, quizá con él, se encuentra un escritor para poder publicar? ¿Lo contemplas como un sustituto del libro impreso o como un medio tan digno como la publicación tradicional? Yo creo que convivirá mucho tiempo con el libro en papel, pero que éste poco a poco se derivará hacia la calificación de objeto. Es decir, hacia las ediciones cuidadas, porque para publicar un libro en mal papel, etc. no compensará, se utilizará en ese caso el electrónico. Cuéntanos qué es iBuku y qué perspectivas se le abren en la actualidad. Ibuku es una colección de libro electrónico dentro de la editorial Leer-e cuyos libros se venderán en la mayoría de las tiendas virtuales que existen. Es una iniciativa de colaboración entre seis agencias para darle un mayor servicio a sus representados. Los libros actualmente tienen una vida muy corta en librerías, por lo que hemos pensado en la publicación digital de los libros descatalogados con una edición cuidada que tenga la garantía de haber pasado por el filtro de un profesional.
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