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Los lectores de Rivas se estrenan en la crítica literaria analizando y
comentando, o simplemente transmitiendo sus impresiones, sobre alguno de
los libros que han leído de los escritores ripenses. Puedes participar
enviando tu reseña (de un folio de extensión aproximadamente) a nuestro
correo:
escritoresderivas@gmail.com.
Ricardo
Virtanen o la Provocación personificada
por Candela Arevalillo
Candela Arevalillo, según ella misma nos
escribe, es una lectora
amante
de las artes literarias y plásticas; guía de exposiciones del F.García
Lorca;
colaboradora del colectivo
La poesía nos une
y de la Asociación Cultural Ripa Carpetana
y admiradora del Anticristo en cuerpo
y alma.
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Cuando decidí explorar un
poemario de R. Virtanen acabé cautivada desde el primer momento
por el impacto que me produjo. Después de una rápida lectura,
comencé una segunda incursión marcada por un ritmo sosegado que
me permitiera saborear aquellas extrañas exquisiteces que tenía
delante de mí en forma de gotas de pura esencia, llamadas haikus.
A través de sus poemas
breves, haikus y tankas, me puse en contacto con la refinada
literatura japonesa de Matsuo Basho a la que, inevitablemente,
asocié con la filosofía y estética
zen y las sentencias plagadas
de metáforas de Lao Tsé, concisas y austeras, pero de una gran
profundidad de pensamiento. El haiku, elaborado con estrofas de
sólo tres versos de diecisiete sílabas, sin rima, y diseñadas
bajo un esmerado proceso en el que se combina técnica,
meditación e inspiración, es capaz de iluminar con naturalidad y
sencillez, espléndidos instantes de profunda reflexión.
Si a todo esto le añadimos
incluso la oportuna distribución de los haikus, dentro de la
página, entre amplios espacios en blanco, obtenemos unos
estéticos y expresivos silencios en los que el vacío también
adquiere protagonismo realzando el poema por contraste.
Ahora bien, la poesía no está
concebida para ser fríamente analizada, sino para ser vivida y
sentida. Para mí, una poesía es buena o mala no por la
valoración técnica que realicen los más expertos profesionales,
sino por la huella y el poso que deje en mi recuerdo.
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Por este motivo, mientras me
deleito con su lectura, no me detengo en comprobar si responden
a la medida silábica establecida de 5, 7, 5; sólo percibo su
musicalidad, su ritmo, su estética sutil y sonora. Y algo que me
llama especial atención es el hecho de que las estrofas se me
conviertan en poemas “inacabados”, que actúan como
ramificaciones serpentinas deslizándose por la mente, sugerentes
y provocadoras, que te involucran, te incitan con apremio, unas
veces a protestar, otras a reafirmar lo leído, o a dejarte
llevar por el impulso y el hechizo de las palabras, perdiendo,
incluso, la propia voluntad. No podía imaginar que un poema tan
breve pudiera arrastrarme a su minúsculo mundo para permitirme
aportar mis propias pinceladas de luz o de sombra, de una forma
activa y participativa, personalizando, aún más, el mensaje del
poeta.
Con su poemario Notas a
pie de página respiré inquietud,
soledad, experiencia, madurez, vacío… La osadía de sus mensajes
llegó a horadar mi interior al saber que “…mientras estés
vivo, serás la muerte dulce escrita en los ojos de un azar
extraño”. Inevitablemente me surgió la necesidad de
rebelarme contra el sino, contra el azar ineludible. Me sublevé,
incluso, lo desafié; comprobando paradójicamente, que al final
de todo este proceso de conflicto interno, me había llenado
intensamente de Vida; una fulgurante vida que con brío había
vencido a la misma Muerte, al menos durante un tiempo. Porque es
evidente que…
En esa sombra
Que te tiende la noche
Está tu día.
Nada más leer Notas a pie
de página comprobé que R. Virtanen era un excelente
provocador. Sus imágenes metafóricas generan un oportuno shock
cerebral rompiendo rutinas y caminos trillados.
Porque, no sólo construye una realidad objetiva de forma
poética, sino que también crea formas y espacios mentales
nuevos. Con él se puede descubrir que La
nada crece sobre tu papel y que, sin avisar y sin que
lo sospecháramos, El cielo arroja al cosmos su vacío.
Luchando entre el día y la noche, entre la vida y la
muerte, entre causas y efectos, El fin se encuentra sólo
en mi principio, como una inquieta esfera que, al estar
en constante movimiento, fusiona principio y fin en una dinámica
dualidad que genera un permanente e infinito presente. Porque el
Tiempo, concebido habitualmente bajo una sucesión lineal, no es
la única realidad posible. De esto saben mucho los sueños y la
poesía, capaces de demostrarnos que hay algo más:
Estoy en ti
porque el tiempo es
finito.
Cierra los ojos;
verás acaso todo
lo que mi ausencia toca.
Si cierro los ojos
desligándome de esa noción convencional y lineal del tiempo que
me ata, pierdo el miedo a lo imposible, salto al vacío… y al
final compruebo, desde una dimensión poética e incorpórea, que
tenemos la capacidad de expandirnos liberándonos de ese Yo
finito y limitado, para “tocar”, abarcar, y fundirnos con todo
lo que nos rodea. Suena a éxtasis espiritual, o a orgasmo, que
viene a ser lo mismo. Una sensación tan espectacular puede
producirse gracias a esa interacción que se genera entre poeta y
lector, a partir de las propias vivencias personales. Por eso,
el mejor preámbulo de este universo de sensaciones,
curiosamente, puede llegarnos a través de una sencilla hebra de
hilo:
Hilo invisible,
el ruiseñor que quiere
tocar mi espalda.
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¿A quién no le agrada
conmoverse mientras una estimulante hebra de seda se desliza
hábilmente, rozando con sutileza nuestra piel?
La versatilidad de R.
Virtanen y el hecho de que gran parte de su poesía se presente
como esbozos de ideas, sin un desarrollo explícito y
convencional, permite que la imaginación creativa del lector se
reactive provocándole un torrente de ideas, sensaciones y
sentimientos que acaban reconduciendo el mensaje original hacia
destinos insospechados.
Seguiremos leyendo a R.
Virtanen con la esperanza de descubrir, algún día, cuál es el
secreto de su poesía.
Mi dedo escribe
sobre el cristal
mojado
sombras de plata.
(Poemas y fragmentos
extraídos de los poemarios Notas a pie de página,
La sed provocadora, Sol de Hogueras,
y el inédito Vilanos de Nadie.)
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